¿Y tú, cuándo dejaste de elegir el color?
Actualizado: hace 4 días

Hay una imagen que circula mucho en redes, pero la sensación resulta bastante real.
Si miramos a nuestro alrededor, hay algo que llama la atención; cada vez parece más difícil encontrar color. En la ropa, en los espacios que habitamos, incluso en los objetos que elegimos para acompañarnos. El beige, el gris, el blanco y el negro se han convertido en protagonistas silenciosos de nuestra cotidianidad.

Pero ¿siempre fue así?
La moda ha pasado por épocas en las que el color era una declaración de identidad, una manera de romper las reglas o, simplemente, de expresarse. Entonces, ¿en qué momento empezamos a preferir lo discreto, lo combinable, lo que no llama demasiado la atención?

Quizás fue la búsqueda de practicidad. Quizás las tendencias nos acostumbraron a pensar que lo neutro combina con todo y que equivocarse con el color es más fácil. O quizás, poco a poco, aprendimos a elegir aquello que no genera dudas, incluso cuando hay otras opciones que nos gustan.
No se trata de dejar atrás los básicos ni de convertir cada elección en una declaración. Se trata de preguntarnos cuándo dejamos de elegir por gusto y empezamos a elegir por seguridad.

Porque el color sigue ahí. En un verde que nos llama la atención, en un azul que nos recuerda algo, en ese tono que nos gusta, aunque no sepamos muy bien con qué combinarlo.
Tal vez recuperar el color no sea seguir una tendencia, sino volver a permitirnos elegir sin pensar tanto en si funciona, si combina o si alguien más lo llevaría.
Las nuevas colecciones de Donna, lino y Barrington nos invitan a mirar el color desde esa perspectiva; no como un riesgo, sino como una posibilidad.
Y tú, ¿cuándo dejaste de elegir el color?

















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